Los aspersores emergentes permanecen ocultos bajo tierra cuando no se utilizan y se elevan suavemente durante su funcionamiento. Se recomienda revisarlos trimestralmente para detectar obstrucciones por suciedad o residuos, limpiar los filtros, asegurar un movimiento fluido y ajustar el ángulo de riego para evitar mojar superficies duras. Antes del invierno, se debe vaciar el sistema para prevenir daños por congelación.