El sistema funciona con sensores de polvo, detectores infrarrojos o sensores de vehículos. Activa automáticamente la pulverización cuando los niveles de polvo superan los límites o cuando pasan vehículos, y se desactiva cuando no es necesaria. En comparación con los sistemas tradicionales con temporizador, ahorra más del 50 % de agua y el 30 % de energía, a la vez que reduce los costes laborales.