La obstrucción de los emisores suele deberse a partículas físicas (arena y residuos), depósitos químicos (hierro o manganeso) o crecimiento biológico (algas y microorganismos). Las soluciones incluyen el lavado a alta presión para obstrucciones físicas, el tratamiento con ácido para depósitos químicos y la cloración para eliminar el crecimiento biológico. La clave para la prevención reside en instalar un sistema de filtración fiable y realizarle un mantenimiento regular.